"Con la intención de rescatar y revalorizar espacios abandonados y ruinas
modernas, repensando la relación entre lugar y memoria, se propone la
idea de anti-monumento, que intenta responder a la necesidad actual de
posicionarse de una manera diferente ante los paisajes de la
contemporaneidad. Los anti-monumentos son las “nuevas ruinas”,
estructuras abandonadas que quedan obsoletas debido a su
disfuncionalidad con el paso del tiempo. La mudanza en los sistemas
sociales y de producción y la crisis económica de nuestro tiempo produce
la proliferación de estos espacios singulares, paradoxales y cargados
de significados, pero que funcionan de manera opuesta al monumento,
deconstruyendo la idea del mismo. Al contrario que un monumento, que
evoca un tiempo pasado, el anti-monumento es más bien el reflejo de un
–apocalíptico– proceso futuro. En el anti-monumento el tiempo y la
memoria se reinterpretan conforme a los nuevos códigos de lectura del
lenguaje contemporáneo. Mientras que la memoria del monumento refiere a
un ideal y/o una utopía formada por el imaginario de los grandes
acontecimientos de la civilización, en el anti-monumento forma parte de
la constatación de lo real, de la mortalidad, de una distopía que
eventualmente prefiguraría el colapso de los sistemas sociales y
económicos contemporáneos."
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viernes, 2 de junio de 2017
lunes, 24 de marzo de 2014
Destruyendo los Monumentos de La Isleta
DESTRUYENDO LOS MONUMENTOS DE LA ISLETA
La destrucción del patrimonio y el paisaje de La Isleta
Coincidentemente en el tiempo con el interés de diferentes grupos y organizaciones vecinales, culturales, universitarias y empresariales por la puesta en valor del patrimonio histórico y paisajístico que alberga el espacio del Confital en La Isleta, durante el último fin de semana, al intentar tapiar su entrada se ha producido la demolición parcial de uno de los bunkers de la II Guerra Mundial que forma parte de un conjunto arqueológico militar que representa uno de los principales exponentes de la cultura material de ese espacio y ese paisaje singulares que la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria tiene la fortuna (aún) de poseer. Este atentado, en su indescriptible ausencia de sensibilidad, sentido común e inteligencia, constituye un hecho repudiable impropio de una administración civilizada y que nos aboca a la peor aculturación y a la mayor y más obtusa brutalidad en las relaciones con nuestro patrimonio y nuestro paisaje. Patético y lamentable.
Actualización:
Según informaciones muy probablemente verídicas (La Provincia, miércoles 26/03/2014, página 15), la presunta responsabilidad del incalificable atentado corresponde a la Demarcación de Costas, en una muestra de ignorancia, incompetencia y barbarie realmente increibles.
Actualización:Reparan el bunker
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